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Eddie, la cara simpática de Frasier

Kelsey Grammer y Moose¿Quién, alguna vez,  no ha querido tener correteando por su casa a un perro como Eddie? A mí, al menos, me encantaría. El más famoso de los Jack Russell Terrier debe su popularidad a unos guiones brillantes y a un par de perro-actores que realizaron su papel a la perfección.

El perropersonaje de Eddie en Frasier (NBC: 1993-2004) fue interpretado por dos perros: Moose durante las primeras nueve temporadas y Enzo, su hijo, durante las dos últimas.

Moose nació en Florida en diciembre de 1990, siendo el más joven y larguirucho de la camada. Vivía con una familia a la que tenía hasta las narices: lo mordía todo, ladraba mucho, escarbaba por todo el jardín y se escapaba a menudo. Finalmente, sus dueños lo dieron a la Birds & Animals Unlimited, una empresa que entrena animales para series y películas. A la edad de 2 años y medio, Moose se puso en manos de su entrenadora Matilda de Cagny, y después de seis meses de duro trabajo, se ganó el papel de Eddie para la serie.

Moose tenía la habilidad de quedarse quieto y fijar su mirada durante largo rato en Kelsey Grammer (Frasier), hecho que se convirtió en un gag recurrente de la serie. Para que Moose pareciera más Moose (Entertainment)cariñoso con sus dueños ficticios, su adiestradora utilizó algunos trucos; untar la cara de los actores con aceite de sardina para que el perro les lamiera, o ponerles paté detrás de las orejas para que Moose les siguiera. John Mahoney, que interpreta a Martin Crane, padre de Frasier y dueño de Moose, comenta que el Jack Russell siempre se mostró muy indiferente con todos ellos.

Durante el curso de la serie Frasier, Moose cosechó gran popularidad: apareció en numerosos programas de televisión, revistas e incluso publicó un calendario y una “autobiografía” (My life as a dog).

A los 10 años abandonó el mundo del espectáculo y se retiró con su entrenadora al oeste de Los Angeles. Estuvo viviendo durante sus últimos seis años con su hijo, el también perro-actor Enzo,  sus dueños (de Cagny y su marido) y Jill, el Grifón de Bruselas de Mejor… imposible (1997, James L. Brooks). Falleció a la edad de 16 años.

Como he dicho anteriormente, las dos últimas temporadas de la serie fueron interpretadas por Enzo, su hijo. Su parecido y sus casi idénticas marcas faciales hicieron que ninguno de nosotros nos diésemos cuenta del cambio.

Enzo y Frankie MunizEnzo nació en 1996 y fue uno de los pocos cachorros criados específicamente para ser sustitutos de Moose. Como la serie iba para largo (¡al final se emitieron once temporadas!), los productores se pusieron las pilas para que Moose les diera un hijo capaz de reemplazarlo. Enzo fue el elegido.

Padre e hijo volvieron a coincidir en Mi perro Skip (1999, Jay Russell). Enzo encarna a Skip, el nuevo perro y mejor amigo de Willie, un niño tímido de 9 años. Con el paso del tiempo Skip se hace mayor, y aquí es cuando nos vuelven a dar el cambiazo: sustituyen al joven Enzo por el ya viejito Moose.

Uno más de la familia

Seguimos con más babas, pero esta vez con las del San Bernardo melómano de Beethoven, uno más de la familia (1992, Brian Levant), que recibe el nombre del compositor por ladrar al escuchar su 5ª sinfonía.

A raíz de un robo en la tienda de animales en donde vive, el aún cachorro Beethoven se escapa de los ladrones para ir a parar, a la mañana siguiente, a casa de los Newton. La familia decide acogerlo temporalmente hasta que aparezcan sus verdaderos dueños. Lo que no saben es que lo que en un principio era un osito de peluche se acaba convirtiendo en una mole de 80 kg que arrasa con todo lo que se cruza por su camino. A pesar de todos los destrozos que Beethoven ocasiona, este perro amable, fiel y bondadoso se gana el cariño de la familia a la vez que los ayuda a desmantelar una red de robo de animales.