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Las aventuras de Chatrán

Chatrán y Pousquet

Chatrán y Pousquet

Hace unos días alguien me escribió para que comentase Las aventurás de Chatrán (1986, Masanori Hata), una película de la que jamás había oído hablar. Unos segundos más tarde, ya se estaba descargando en mi ordenador.

Las aventurás de Chatrán (como la tradujeron aquí) o Las aventuras de Milo y Otis (como la tradujeron en América) cuenta la historia y las aventuras de dos amigos, un gato naranja y un perro de raza Pug (Carlino). En las diferentes traducciones los nombres cambian, en España el gato se llama Chatrán y el perro Pousquet y en Estados Unidos el gato se llama Milo y el perro Otis.

Tengan el nombre que tengan los protagonistas, la cuestión es que Chatrán es un gato de color dorado que vive en una granja con su madre y demás animales, entre ellos, su mejor amigo el Pug Pousquet. Desgraciadamente, un día, los dos amigos están jugando al escondite y accidentalmente Chatrán se pierde. Pousquet, su amigo del alma, sale en su búsqueda y cada uno por su lado acaba alejándose cada vez más de su hogar. En el intento de volver a la granja, Chatrán y Pousquet viven las más increíbles (y peligrosas) aventuras.

A diferencia de las producciones de hoy en día, la película se realizó sin utilizar técnicas de animación posteriores, es decir, que lo que vemos en pantalla es fruto de pasar horas y horas con los animales de arriba para abajo. No es de extrañar entonces que el rodaje comenzara en 1983 y acabara cuatro años más tarde.

Chatrán

Chatrán

En la película no aparecen seres humanos (al estilo El Oso de Jean-Jacques Annaud) y está relatada por una voz masculina y una femenina que al inicio de cada capítulo recita un poema.

Como apunte final, comentar que la película no quedó libre de polémica y no me extraña. Aunque sean rumores, creo que una imagen vale más que mil palabras, y de imágenes la película está llena.

Se dice que en el rodaje utilizaron un total de 65 gatos para ir suplantando a los gatos que morían en las escenas de más riesgo. Por ejemplo, en la escena de la caída de Chatrán al mar, se buscaba el plano perfecto, por lo que probaron la caída con varios gatos. Una vez el gato está en el agua, vemos como intenta desesperadamente escalar la escarpada pendiente rocosa pero cae una y otra vez, golpeándose contra las piedras del fondo. Y claro, nada de esto es ficción, eso era un gato real. En otras escenas también vemos como un cangrejo pinza el hocico del gato o como una serpiente o unas gaviotas lo atacan. De ahí los cortes que se le realizaron en Estados Unidos, donde hacer una película como esta está prohibido. De un total de 90 minutos la dejaron en 76.