Archivo de la etiqueta: animación

Remy, la rata de Ratatouille

Uno de mis roedores favoritos es Remy, una rata chef francesa capaz de elaborar los más exquisitos platos. Ojalá me preparase el tupper de la comida cada mañana…

Remy y Linguini

Ratatouille (2007, Brad Bird) es una película de animación producida por Pixar que cuenta la historia de Remy, una rata que vive en el ático de una casa francesa y que sueña en convertirse en un gran chef. Un día, la señora que habita en el ático, descubre a Remy y a su familia y los expulsa de su casa. Remy acaba encontrándose en el restaurante más famoso de la ciudad y, gracias a su gran sentido del olfato y del gusto, consigue arreglar una sopa que apuntaba al fracaso. El responsable de esa sopa es Linguini, un cocinero un poco patoso que, con la ayuda de Remy, consigue salvar el plato convirtiéndolo en el éxito de la noche. Desde ese momento, Remy y Linguini se asocian en secreto (¡una rata no puede estar en la cocina!), Remy consigue ser el chef que siempre había soñado ser y Linguini el reconocimiento que siempre había deseado tener. Pero no todo es tan fácil, al final, una mentira así, no puede durar mucho…

Remy es una rata audaz e inconformista, soñadora y luchadora. Es amiga de sus amigas y como no, ¡una gran chef!

Esta película se merece 3 estrellas Michelín, tanto por la calidad de la animación como por su brillante guión. Recomendada 100%.

Por cierto, como dato curioso decir que el cuerpo de Remy está recubierto por un total de ¡1.150.070 pelos! Duro trabajo el de los animadores…. Comentan que para estudiar el movimiento de las ratas, un año antes de empezar con la película, habían instalado en los estudios de Pixar una jaula llena de ratas en la que los animalitos podían correr, caminar o dormir. Así que estuvieron un año observando los movimientos de estos pequeños roedores, como movían sus patas, la cola, la nariz, las orejas…

Planet 51

Ayer fui al cine a ver Planet 51 (2009), una coproducción de España con el Reino Unido y, a pesar de ser 80% made in Spain (no soy muy fan del producto actual nacional), he de confesar que no es el bodrio que me esperaba. Si la comparamos con los reyes de la animación (Pixar) podríamos decir que Planet 51 es una más del montón, pero para ser española, no está tan mal. Los más de 45 millones de euros que ha costado (pasando a ser la película más cara del cine español) han dado como resultado una película correcta para un público (muy) infantil y un poco (bastante) aburrida para el resto.

La historia es sosa y totalmente previsible. Astronauta humano que aterriza en planeta de personajillos verdes, personajillos verdes que lo ven como un intruso, astronauta que se escapa, personajillos verdes que lo persiguen, personajillo verde que lo ayuda y entabla amistad con él, personajillo verde amigo que pasa a ser un fugitivo y bla, bla, bla, ya nos podemos imaginar qué pasa.

Esta entrada en el blog viene, no por los entrañables personajillos verdes, sino por la mascota que tiene uno de ellos: un perro al más puro estilo Alien pero del tamaño de un Pekinés. La similitud con los bichos de Ridley Scott es evidente, no sólo lo podemos comprobar a simple vista sino que el guiño va más allá. El precioso perrito tiene una lengua que se estira como si fuese un quinto brazo ventosa y expulsa un orín ácido que lo corroe todo, desde su correa hasta las farolas.

Aquí os dejo algunas imágenes para que juzguéis el parecido por vosotros mismos:

El “perrito” de Planet 51 ha cambiado la terrorífica lengua dentada de Alien por una ventosa de lo más mona:

Aunque los fluidos de los dos animalitos tienen el mismo peligro…

Este “perrito” es lo más gracioso de la película, aparece en algunos gags gruñendo y persiguiendo al lechero o jugando con una sonda espacial también bastante perruna.

Ya sé que ésta es una mascota o animal un tanto inusual pero de esta manera queda inaugurada una nueva sección en el blog, la de animales extraterrestres.