Cariño, estoy hecho un perro

Por fin le ha llegado el turno a Cariño, estoy hecho un perro (The Shaggy Dog , 2006, Brian Robbins), la película de la que saqué la cabecera de este blog, sí, la del Bearded Collie en un  descapotable rojo. Esta película es un remake de El extraño caso de Wilby (The Shagyy Dog, 1959, Charles Barton) y aunque el título original es el mismo, el argumento de esta nueva versión no sigue la historia de la cinta original sino que hace un popurrí de esta y de su secuela, Un candidato muy peludo (The Shaggy D.A., 1976, Robert Stevenson).

Cariño, estoy hecho un perro

Dave Douglas (Tim Allen) es un padre de familia adicto al trabajo que no dedica mucho tiempo a estar con su mujer e hijos. Ejerce como fiscal del distrito y un día, a causa de la mordida de un perro infectado con un suero mutante, Dave se convertirse en un Bearded Collie (Collie Barbudo). De esta manera, Dave pasa a ser Shaggy, la nueva mascota de la familia. En su nuevo papel como perro, Dave descubre que sus hijos y su mujer comparten más cosas con el nuevo inquilino que no con él cuando era un padre humano. Consciente de lo mal que lo ha hecho como marido y padre, Dave intenta volver a la normalidad y así arreglar su vida familiar, pero antes, claro está, tratará de detener al genio malvado autor del suero mutante.

Tim Allen, el protagonista barbudo, se define como amante de los perros y comenta que para interpretar a Dave Douglas observó y analizó detalladamente el comportamiento de los perros. Admite que para este papel se puso totalmente en la piel de un perro: “Realicé todos los comportamientos – olfatear a la gente, lamer la cara de las personas, correr en cuatro patas, brincar sobre las mesas, perseguir a un gato por toda la ciudad. Fue muy interesante. Mi meta principal con la imitación de los perros era simplemente hacer reír a la gente a carcajadas, lo cual significa hacer cosas inesperadas. Yo quiero que los niños se rían pero también quiero que los adultos salgan riéndose”.

Dr. Kozak (Robert Downey) y Dave Douglas (Tim Allen)

Allen también comenta que interpretar a un perro es muy divertido pero que también tiene sus retos físicos y son algo más difíciles: “Algo que adviertes es que los perros se mueven rápidamente y los humanos no podemos movernos tan rápido. Encontraron interesantes formas de hacerlo con cables y tecnología para permitirme moverme realmente rápido pero me destrozó las manos. Aún así pude correr por los arbustos y brincar sobre cosas y fue muy divertido y liberador hacer todas esas cosas imposibles con un cuerpo humano”.

Por otro lado, gran parte del mérito de la película se lo tenemos que dar a los seis Collies Barbudos que se encargaron de dar vida a Shaggy. Antes de empezar el rodaje, el productor de la película se puso en contacto con el famoso adiestrador Mark Forbes y juntos decidieron qué raza era la ideal para Shaggy y qué perro-actores se encargarían del papel.

Como ninguno de los Collies eran actores profesionales, Forbes tuvo que entrenar a los seis perros desde cero.

Dave Douglas (Tim Allen) sucumbiendo a sus instintos de perro

Algunos de los trucos poco usuales que les tuvo que enseñar son: escribir a máquina con sus patas, deletrear con fichas de Scrabble y hacer surf sobre un autobús en movimiento. Forbes explica que “algunos de los perros habían tenido un entrenamiento básico de obediencia, pero nosotros les exigíamos un nivel totalmente diferente de entrenamiento, en donde teníamos que enseñarles a hacer cosas inusuales, como utilizar sus patas como manos. Lo más importante era hacer que cada uno de ellos ignorara todas las distracciones, los ruidos y la muchedumbre del escenario”.

Y como no, siempre hay alguien que trabaja más que el resto, y ese fue Coal, un perro extraordinario del que se dice que es capaz de ejecutar rápidamente las órdenes del director, llegando incluso a emocionar con su actuación. Según Forbes, “él fue siempre el más rápido en aprender y tenía más energía que la mayoría de los perros que he visto. Coal siempre quería salir y hacer cosas y verdaderamente le encantaba trabajar”.

Aunque Coal fuera tan bueno, hay cosas que un perro no puede hacer y para ello mandaron construir un animatronic en la Stan Winston Studios, que finalmente no sirvió de mucho, ya que nuestro actor principal se hizo cargo del 95% del trabajo.

A parte de su repertorio canino, en Cariño, estoy hecho un perro también aparecen un mono, un chimpancé, un gato, varios conejos y ratas y una cobra real.

En definitiva, estamos delante de una película dirigida a los amantes de los perros (y otros animales) que tengan ganas de pasar un rato divertido.

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